Un cuadro de mando que nadie mira es solo un informe caro. Por eso nuestro método no termina en la entrega: vuelve a empezar con la siguiente pregunta.
¿Qué está pasando de verdad?
Conocemos el qué, el quién, el para quién, el cómo y el porqué.
Pymes. Revisamos qué registran sus programas, con qué calidad y qué preguntas puede responder ya.
Dirección general. Auditoría de empresa, mercado y datos disponibles.
¿Qué decisión importa?
Diseñamos la hoja de ruta y calculamos la trayectoria.
Pymes. Elegimos las preguntas y los indicadores del cuadro, y cerramos el alcance por escrito.
Dirección general. Estrategia y palancas de valor añadido.
¿Con qué la va a medir?
Construimos la pantalla de su control de misión.
Pymes. Conector, cuadros de mando y automatizaciones.
Dirección general. Herramientas de datos y KPIs de decisión.
¿Qué hace el lunes?
Hagamos de cada acción un impacto.
Pymes. Formación, seguimiento mensual y la siguiente pregunta incorporada.
Dirección general. Plan de acción ejecutable y medible.
Así se mantiene vivo un cuadro de mando: la última pregunta de un ciclo es la primera del siguiente.

¿Qué está pasando?
¿Qué decisión importa?
¿Con qué la mido?
¿Qué hago el lunes?
¿Cuál es la siguiente pregunta?